jueves, 10 de noviembre de 2011

Hay vírgenes, Vírgenes

Hay vírgenes, vírgenes, Vírgenes de verdad, santísimas vírgenes Madres sacrificadas que lo dan todo, lo entregan todo Se olvidan que fueron mujeres alguna vez Se ponen redondas e infladas Hacen de sus hijos, maridos, Les lavan por años y planchan su ropa Nunca los echan de sus casas Hasta se preocupan de medicarlos Madres hay de todas, vírgenes solo algunas Vírgenes las purísimas, que pudieron concebir sin pecado Vírgenes las que por un milagro aparecieron a un hijo afortunado Que sufrimiento de esa que no fue virgen, Que ni siquiera aspiro a serlo y se encontró entremedio de tres pequeños que lloraban por su cuidado Hay de esa pobre virgen que nunca tuvo un hijo. Hay de esa sola que nunca que fue virgen, pero que no fue concebida. Enloquecida y desvariada esa que siendo madre, no pudo dejar de serlo aún con su niño muerto De donde vino ese plomo infame, y dónde se alojo, no nos importa El desalojo del corazón y la insolación en la que cayó esta madre, no es posible relatar, si hasta las canciones hubo de olvidar.

Las Guadalupes / en construcción